viernes, 26 de julio de 2013

CORRER INCREMENTA LA VIDA

En mujeres, este deporte incrementa la esperanza de vida 5,6 años y en hombres 6,2 años
CORDIS/T21 | Martes, 8 de Mayo 2012

Según un estudio realizado en Dinamarca, correr es una forma ideal de prolongar nuestra vida. Los resultados de la investigación revelaron que correr de forma asidua puede aumentar la esperanza de vida de las mujeres en 5,6 años, y la de los hombres en 6,2 años. Otro análisis, aún no publicado, ha constatado asimismo que se puede aumentar la longevidad si se corre a un ritmo pausado o normal entre una y dos horas y media a la semana. CORDIS/T21.

Fuente: Wikimedia Commons.
Fuente: Wikimedia Commons.

Hay mucha gente que se plantea formas de aumentar su esperanza de vida pero que aún no se ha decidido por ninguna concreta.

Según investigadores de Dinamarca, salir a correr es una ideal y así lo expusieron en el estudio «Copenhagen City Heart», presentado en el congreso EuroPRevent 2012 celebrado recientemente en Dublín, en Irlanda.

Investigadores del Hospital Universitario Bispebjerg (Dinamarca) afirmaron que correr de forma asidua podría aumentar la esperanza de vida de las mujeres en 5,6 años y de los hombres en 6,2 años.

El Dr. Peter Schnohr, director de la investigación en dicho hospital, afirmó que, además, el análisis más reciente realizado por el estudio, aún no publicado, apunta a la posibilidad de aumentar la longevidad si se corre a un ritmo pausado o normal, entre una y dos horas y media a la semana.

"Los resultados de nuestra investigación nos permiten dar una respuesta definitiva al debate sobre los beneficios para la salud derivados de correr", afirmó el Dr. Schnohr durante el simposio «Evaluación del pronóstico: una mirada al futuro» (Assessing prognosis: a glimpse of the future). "Podemos afirmar con seguridad que correr con asiduidad aumenta la longevidad. La buena noticia es que no es necesario realizar demasiado esfuerzo para obtener beneficios", concluyó Schnohr.

Prejuicio superado 


Los beneficios de correr siempre han estado en tela de juicio desde que se popularizó esta actividad hace ya casi cuarenta años, "tras la muerte de varias personas mientras se realizaba esta actividad se sugirió en distintos periódicos que podría ser demasiado intensa para gente normal de mediana edad", informó el Dr. Schnohr. 

Este estudio prospectivo cardiovascular de población iniciado en 1976 cuenta con la participación de cerca de 20 000 hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 20 y los 93 años. Los datos recabados del censo de población de Copenhague permitieron comparar la mortalidad de 1.116 corredores y 762 corredoras con otras personas que no practicaban esta actividad. 

Los sujetos del estudio informaron a los investigadores de las veces que salían a correr a la semana, y clasificaron de forma subjetiva su ritmo de carrera: lento, medio o rápido. "Debido a la gran diferencia de edad existente entre los participantes consideramos que lo más adecuado sería utilizar una escala de intensidad subjetiva", aclaró el Dr. Schnohr. 

Los datos se recopilaron en los periodos comprendidos entre 1976 y 1978, 1981 y 1983, 1991 y 1994 y 2001 y 2003 y durante un seguimiento a los participantes se identificaron 10.158 muertes entre los que no salían a correr, y 122 muertes entre los que sí practicaban esta actividad. El equipo descubrió que el riesgo de muerte se redujo en un 44 %, tanto en corredores como en corredoras. 

Lo importante es la moderación 


También descubrieron que los mejores resultados se obtenían corriendo despacio o a velocidad normal entre una y dos horas y media a la semana, repartidas entre dos o tres salidas. 

"La relación se parece mucho a la ingesta de alcohol", explicó el Dr. Schnohr. "La mortalidad es menor en las personas que afirmaron correr con moderación que en los que no corrían o lo hacían con enorme intensidad". Schnohr añadió que existe una manera de conocer cuál es el ritmo ideal: "Hay que tratar de alcanzar un estado en el que falte un poco el aliento pero no en exceso". 

Además de prolongar la vida, esta actividad atlética aumenta la absorción de oxígeno, intensifica la sensibilidad a la insulina, reduce la tensión arterial, mejora la función cardiaca y reduce el peso, entre otras ventajas. 

La organización del evento EuroPRevent 2012, celebrado del 3 al 5 de mayo, corrió a cargo de la Asociación Europea de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular (EACPR), una rama registrada de la Sociedad Europea de Cardiología (SEC).


martes, 23 de julio de 2013

El ejercicio físico cambia el ADN y reorganiza el cerebro
Dos estudios demuestran que modifica la expresión génica y reduce la respuesta neuronal al estrés
Yaiza Martínez | Jueves, 4 de Julio 2013

Dos estudios recientes han revelado que la actividad física reorganiza el cerebro, de tal forma, que su respuesta al estrés se reduce; y que puede cambiar la epigenética, es decir, la expresión de los genes. Los hallazgos, además de explicar el porqué de los efectos beneficiosos del deporte, podrían impulsar el desarrollo de terapias mejoradas para trastornos psicológicos y físicos, como los trastornos por ansiedad o la diabetes de tipo 2. Por Yaiza Martínez.

Imagen: sergis blog. Fuente: Flickr.
Imagen: sergis blog. Fuente: Flickr.
El ejercicio físico tiene un efecto beneficioso para la salud mental y física incuestionable, como sin duda sabrá cualquiera que lo practique. Dos estudios recientes explican ahora, además, algunas de las razones fisiológicas que subyacen a dicho efecto.

El primero de ellos, realizado por científicos de laUniversidad de Princeton (EEUU), reveló que la actividad física reorganiza el cerebro, de tal forma, que su respuesta al estrés se reduce. En consecuencia, es menos probable que la ansiedad interfiera con el funcionamiento corriente de este órgano.

En experimentos realizados con ratones, cuyos resultados ha publicado el Journal of Neuroscience, se constató que cuando éstos hacían ejercicio regularmente aumentaba en sus cerebros la actividad de unas neuronas que “frenan” el “encendido” del hipocampo ventral, una región del cerebro vinculada al estrés.

Al mismo tiempo, las neuronas de estos ratones liberaron más neurotransmisores GABA (ácido gamma-aminobutírico), que también aplacan la excitación neuronal.

Por último, la proteína que encapsula el ácido gamma-aminobutírico en pequeños “paquetes” o vesículas para su liberación en las sinapsis o conexiones entre neuronas, también estuvo presente en mayores cantidades en ratones activos, en comparación con otros ratones que no habían hecho ejercicio.

Experimentos y resultados

Los experimentos consistieron en proporcionar a un grupo de ratones (activos) acceso ilimitado a una rueda para correr, mientras que a otros ratones (sedentarios) no se les proporcionó rueda alguna. Los ratones que sí corrieron hicieron una media de cuatro kilómetros por jornada.

Después de seis semanas, todos los animales fueron expuestos a agua fría como factor estresante, durante un breve período de tiempo.

De este modo, pudo comprobarse que los cerebros de los ratones activos y de los sedentarios se comportaban de manera distinta, cuando eran sometidos a estrés.

En los ratones activos se dio el proceso ya explicado, mientras que en las neuronas del segundo grupo de ratones –los sedentarios-, el agua fría estimuló el incremento de los “genes de expresión inmediata” (IEGs), que son genes que se activan transitoria y rápidamente como respuesta a una amplia variedad de estímulos celulares.

La ausencia de estos genes IEGs en las neuronas de los ratones activos sugiere que sus células cerebrales no pasaron a un estado excitado como respuesta al factor estresante, explican los científicos.

En lugar de eso, su cerebro mostró todas las señales de control de reacción al estrés mencionadas, en un grado no observado en los cerebros de los ratones sedentarios.

Implicaciones del descubrimiento 

Desde un punto de vista evolutivo, la investigación muestra que el cerebro puede ser extremadamente flexible y adaptar sus propios procesos al estilo de vida o al entorno, afirma la autora principal de la investigación, Elizabeth Gould, en un comunicadode la Universidad de Princeton.

Una mayor probabilidad de comportamiento ansioso puede suponer una ventaja adaptativa para las criaturas físicamente menos aptas. El estrés, a menudo, conlleva conductas de evitación de situaciones potencialmente peligrosas, por lo que puede aumentar la probabilidad de supervivencia.

En cuanto a los conocimientos adquiridos con esta investigación, Gould explica que, hasta ahora, “el impacto de la actividad física sobre el hipocampo ventral no se había explorado a fondo”. Y que “el establecimiento de las regiones clave para la regulación del estrés puede ayudar a los científicos a comprender y a tratar mejor los trastornos de ansiedad humanos”.

¿Qué pasa en el ADN?

La segunda investigación reciente sobre los efectos del ejercicio físico en el organismo ha sido la realizada por científicos de la Universidad de Lund‎, en Suecia.

Ésta ha revelado que el ejercicio, incluso en pequeñas dosis, cambia la expresión innata de nuestro ADN, publica dicha Universidad en un comunicado difundido a través de Alphagalileo.

El estudio ha descrito en concreto, por vez primera, lo que sucede a nivel epigenético en las células de grasa o células adiposas, cuando se realiza una actividad física. Según una de sus autoras, Charlotte Ling: “Cuando hacemos ejercicio, el patrón epigenético de los genes que afectan a la acumulación de grasa en el cuerpo se modifica”.

Las células del cuerpo contienen ADN, que a su vez contiene a los genes. Heredamos nuestros genes, y éstos no se pueden cambiar. Pero los genes están vinculados a 'grupos metilo', que son los que condicionan la expresión genética (esto es, si los genes se activan o se desactivan).

Estos grupos metilo pueden ser influenciados de varias maneras: a través del ejercicio, la dieta o el estilo de vida, merced a un proceso conocido como 'metilación del ADN' y del que se ocupa la epigenética, un campo relativamente nuevo de investigación que en los últimos años ha atraído cada vez más la atención de los especialistas.

En su estudio, los científicos investigaron qué sucedía con los grupos metilo en las células adiposas de 23 hombres con sobrepeso, de unos 35 años, y que no habían participado anteriormente en actividad física alguna, cuando asistían regularmente a clases de aeróbic. Lo hicieron durante un período de seis meses.

Gracias a una tecnología que analiza 480.000 zonas de todo el genoma, se constató que, después del ejercicio, los cambios epigenéticos habían tenido lugar en 7.000 genes (cada persona tiene entre 20 mil y 25 mil genes).

A continuación, los investigadores analizaron específicamente la metilación acaecida en genes vinculados a la diabetes tipo 2 y a la obesidad, y encontraron cambios en estos genes también lo que, según ellos, significaría que podría contarse con una herramienta para influir en la función de estos genes de riesgo.

Los investigadores de la Universidad de Lund llevan un tiempo buscando "si se puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2 cambiando el grado de metilación del ADN en las variantes de riesgo genéticas para la enfermedad, tal y como ellos mismos anunciaron el pasado mes de marzo, a raíz de un estudio anterior, en otro comunicado de dicha Universidad.

Por otra parte, en el laboratorio, los científicos pudieron confirmar sus hallazgos in vitro (estudio de cultivos de células en tubos de ensayo), desactivando ciertos genes y reduciendo así su expresión. Esto dio lugar a cambios en el almacenamiento de grasas en las células adiposas.

Referencias bibliográficas:

T. J. Schoenfeld, P. Rada, P. R. Pieruzzini, B. Hsueh, E. Gould. Physical Exercise Prevents Stress-Induced Activation of Granule Neurons and Enhances Local Inhibitory Mechanisms in the Dentate GyrusJournal of Neuroscience (2013). DOI:10.1523/JNEUROSCI.5352-12.2013

Tina Rönn, Petr Volkov, Cajsa Davegårdh, Tasnim Dayeh, Elin Hall, Anders H. Olsson, Emma Nilsson, Åsa Tornberg, Marloes Dekker Nitert, Karl-Fredrik Eriksson, Helena A. Jones, Leif Groop, Charlotte Ling. A Six Months Exercise Intervention Influences the Genome-wide DNA Methylation Pattern in Human Adipose TissuePLoS Genetics (2013). DOI:10.1371/journal.pgen.1003572.

viernes, 19 de julio de 2013

Ensalada de calabacín, anguriñas y queso fresco (Opcional sin gluten y sin lactosa)


Ingredientes: 

2 calabacines, 2 tomates cherry, 250 gramos de queso fresco (opcional sin lactosa) , 120 gramos de anguriñas (los alérgicos o intolerantes al gluten o lactosa deben leer el etiquetado ya que depende de la marca), 1 diente de ajo, guindilla molida, comino, hierbabuena, orégano, jengibre en polvo, pimienta negra, aceite de oliva y sal.

Preparación:

Corta los calabacines en finas rodajas, Pica el ajo en trocitos finos. En una sarten honda, pon un poco de aceite en la base y, cuando esté caliente, añade los ajos y a continuación los calabacines. Después las especies al gusto: 1 guindilla molida, una pizca de comino, jengibre molido, orégano y pimienta negra molida. Rehógalos a fuego lento durante 15 min. Añade las anguriñas escurridas y déjalo algunos minutos a fuego lento, hasta que los calabacines adquieran un color dorado y el agua se consuma totalmente. Entonces retíralo del fuego, sírvelo en una fuente honda y déjalo enfriar.

Lava los tomates y trocéalos, añádeles un poco de sal, Corta el queso fresco en dados y mézclalo con el tomate. Añade un poco de hierbabuena y aceite de oliva, finalmente, una vez que el preparado anterior este frío, mezclalo todo en una fuente. Pruébalo y rectifica el punto de sal y aceite al gusto.

Esperamos que os guste. Que paséis un buen día.

miércoles, 17 de julio de 2013

La Importancia de las Fibras en la Alimentación

La Importancia de las Fibras en la Alimentación

Las fibras representan la porción de alimento que no se digiere en el intestino, ya que el ser humano no tiene las enzimas necesarias para romper las moléculas que la forman y por consiguiente permanecen intactas. Las fibras tienen gran capacidad de absorber agua, por lo cual se hinchan, aumentan el volumen de los residuos, los hacen más húmedos y blandos, facilitando así su avance y velocidad. De esta forma las sustancias de deshecho y los restos tóxicos, no permanecen más tiempo del necesario en el organismo. Las fibras permiten absorber lo que el cuerpo necesita de los alimentos y rechazan lo que no es útil. Una alimentación natural y rica en fibras asegura una buena limpieza intestinal, evitando la pesadez de estómago, flatulencias y sueño después de comer.



Las Fibras Insolubles proporcionan más volumen, acelerando el paso del alimento por el sistema digestivo y favoreciendo la evacuación. Estas fibras se encuentran en los derivados del trigo (salvado),  y en las cáscaras de las frutas.

Las Fibras Solubles forman un gel durante el proceso digestivo. Este gel "apresa" el colesterol y todas las grasas perjudiciales, así como las sustancias nocivas, evitando así su absorción y acelerando su eliminación. Estas fibras se encuentran en los productos derivados de la avena, sobre todo en su salvado.

Los compuestos que forman las fibras son la pectina, un azúcar complejo que se encuentra en las frutas y algunas verduras; la celulosa, que es la que da rigidez a los tallos; las ligninas, que constituyen el esqueleto de las plantas. Otros componentes son las ceras, el salvado, el germen, las cascarillas y las resinas naturales. La pectina, que se encuentra fundamentalmente en la manzana, forma una gelatina que tiene la capacidad de absorber el colesterol malo (LDL).



Cuando las fibras se hinchan en el estómago, absorben las grasas y los azúcares, haciendo más constante su asimilación, por lo cual se evitan los choques bruscos que provocan las bajas de azúcar en la sangre. Al hincharse, también disminuyen la sensación de hambre.

En una dieta variada y equilibrada, las fibras favorecen la evacuación intestinal normal, previenen el cáncer de colon y el recto, los divertículos y las hemorroides.